Todo empezó hace 4 meses. Durante este tiempo he sudado, corrido, hecho cientos y cientos de dominadas, miles y miles de sentadillas y cuantiosos ejercicios los cuales desconocía. Pero sobre todo he sufrido. Sí, sufrir.

Quién diría que sufrir fuese algo tan hermoso, algo que esperas, algo que sabes que te va a pasar durante 1 hora, durante 60 minutos, 3600 segundos; pero que aún así sigues esperando día tras día, semana tras semana, mes tras mes.

¿Por qué Crossfit Entreno Cruzado?

Cuando has competido toda tu vida se te inculca ganar. A toda costa. A mí me adiestraron para ganar.

Ganar dejando de lado el amor y la pasión.

Hasta el día que desperté y me di cuenta que dejé de amar, olvidé lo que era disfrutar de la ilusión que tenía a los 12 años. De pequeño solo pensaba en el baloncesto. Para ser honestos he de decir que no era de los mejores, pero siempre iba a entrenar con una sonrisa, hasta que esa sonrisa e ilusión se fue desvaneciendo poco a poco, día tras día, semana por semana, mes tras mes.

El verano que me mudé a Mallorca me propusieron seguir, pero había perdido la ilusión. Ese niño, que veía la NBA durante la madrugada, se había ido.

Durante años me metí en gimnasios, curl de bíceps, press de banca, etc. Pero era aburrido, no había nadie que me inspirase a seguir y a mejorar. Un día en la tele vi a esos crossfiteros haciendo ejercicio hasta que caían exhaustos en suelo sin apenas aire. Y dije: ¿por qué no probarlo? Debe estar bien.

Un día me decidí a entrar a pedir información en Entreno Cruzado. Aquel día venía de correr unos 15 kilómetros y pasé a informarme sobre los precios y sobre cómo iba el tema.

Me pusieron a hacer 200 abdominales. Parecía que se querían librar de mí.

Al día siguiente fui a probar y he de decir que no fue nada extremo, pero vi la intensidad en el ambiente, gente dando todo lo que tienen dentro.

Y se apoyaban unos a otros.

Superaban sus metas día tras día, semana tras semana, mes tras mes.

Desde ese día no he hecho más que sentadillas, dominadas, snatchs, fondos, trepar cuerdas … y sufrir. Esa sensación de que el aire no te llega pero te emperras en acabar el entreno: es lo que más me gusta de Crossfit Entreno Cruzado.

Esa sensación de estar vacío por dentro, de haberlo dado todo y salir mejor de lo que eras al entrar.

De abandonar tus problemas durante una hora. Esa sensación de ver cómo tu sudor cae gota a gota y notar que no puedes ni levantarte. Esa sensación es el regalo.

El regalo de seguir y no rendirte.

¡Fortitudine Vincimus!

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Daniel Cubo en Crossfit Entreno Cruzado